Exitoso, el resultado en la primera etapa de atención a la epidemia de COVID-19

• Los resultados generales son buenos, afirmó Samuel Ponce de León, coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud
• El regreso a las actividades no será a la normalidad, sino a una nueva cotidianidad, donde deberá prevalecer la idea de prevención

El resultado de esta primera atención a la epidemia de COVID-19 ha sido muy exitoso, pues se modificó el número de casos, aun tomando en cuenta que hay un amplio rango de infectados, ocupación hospitalaria y mortalidad que no se reportan. Los resultados generales son buenos, afirmó Samuel Ponce de León, coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud(PUIS) de la UNAM.

Aunque pueden hacerse ajustes y tener mejorinformación, es muy importante para la sociedad contar con un mensaje unificado “que no sea la denostación permanente ni la descalificación”, precisó Ponce de León.

Al participar en el programa La UNAM respondede TVUNAM, el académico universitario apuntó que enfrentamos una crisis proveniente de la naturaleza, y se trata de una de sus manifestaciones más feroces. Ante ello, debemos tener la mejor actitud para conseguir que el impacto en nuestra vida cotidiana y social, en la economía y la salud, sea el menor posible.

“Algunos comentarios expresados recientemente no tienen fundamento y sólo demuestran una muy limitada capacidad de analizar la compleja realidad. Hay que trabajar juntos y tratar de alcanzar el menor riesgo para la población”.

Aunque seguimos en un escenario que se complica cada vez más, consideró, tenemos la buena noticia de que las medidas establecidas han tenido una eficacia evidente y el crecimiento de número de casos no es el que se podría haber tenido en ausencia de las medidas de distanciamiento social.

Los datos duros de la epidemia, como el número de hospitalizaciones en los centros de atención para combatir esta infección y los fallecimientos,indican la gravedad del problema, alertó Ponce de León.

Debe tenerse en claro que la estrategia es modular la curva de crecimiento del número de infectados para que se desarrolle más lentamente. Es decir, vamos a tener una epidemia que va a afectar al mismo número de personas, pero con la ventaja de que el sistema hospitalario podrá dar atención al gran número de pacientes que la requieran. Asimismo, se proyecta un impacto positivo en términos de la mortalidad de la población.

Actualmente, el sistema de vigilancia y los modelos dan una idea de la realidad, no una fotografía exacta de lo que ocurre. Conocemos sólo una parte de los pacientes que se infectan, de los que llegan a los hospitales y de los que mueren, añadió el universitario.

Tenemos una especie de filtrado, donde la realidad se ajusta a una definición que tiene la limitación de que no hay suficientes pruebas disponibles y donde pueden identificarse los casos más graves. Pero eso permite medir la capacidad del sistema hospitalario y ampliarlo conforme se requiera para evitar el mayor número de muertes posibles, “y eso se está logrando en alguna medida”.

Al mencionar algunas de las múltiples acciones en las que trabaja la UNAM para atender la emergencia sanitaria, resaltó que se realizan estudios genómicos del virus o se explora la posibilidad de identificar productos farmacológicos que sean útiles como medicamentos.

Se colabora estrechamente con el gobierno de la Ciudad de México y la Secretaría de Saludfederal, para resolver problemas como la elaboración de medios de transporte (tubos con medios de cultivo), para que las muestras lleguen a las áreas de laboratorio donde se procesan, o hisopos para tomar dichas muestras.

El coordinador del PUIS subrayó que en la Fase 3de la epidemia las recomendaciones no cambian y reiteró que las personas que no pueden quedarse en casa deben mantener las precauciones de higiene de manos, usar cubrebocas, no tocarse la cara y, en la medida de lo posible, evitar aglomeraciones.

Finalmente, Ponce de León explicó que el regreso a las actividades no será a la normalidad, sino a una nueva cotidianidad, donde deberá prevalecer la idea de prevención, es decir, dehigiene, sana distancia, evitar aglomeraciones, mantener la etiqueta respiratoria estricta y, en caso de tener síntomas, aislamiento inmediato para proteger a los demás.